O.G. Bag: No la inventé. La hice mía | Lulé Lulé Bags

O.G. Bag: No la inventé. La hice mía | Lulé Lulé Bags

Lo tenía diseñado en la cabeza mucho antes de tenerlo en las manos: pedazos sueltos de fotos, de Pinterest, de bolsos que veía en la calle y que se acercaban a lo que buscaba, sin ser nunca exactamente eso.

No inventé nada de la nada. Creo que nada se inventa así: todo existe, en alguna forma, en algún lugar. Lo que hice fue algo más simple y más honesto; tomé lo que de verdad me movía, una forma sin estructura pero con carácter. Lo ajusté a lo que yo necesitaba resolver: una sola pieza de cuero, sin costuras que la interrumpieran, sin bolsillos que jamás fuera a usar. Que aguantara años, no una temporada. El cuero que elegí tenía una suavidad y soltura que me cautivaron, de esos que graban mi historia, con marcas expuestas, con vida propia.

Esta fue la primera pieza que hice, una de las cuatro que salieron del taller aquella primera vez. Le puse O.G., de Original Gangster (sé que suena un poco irónico escribirlo así), porque fue literalmente el origen: de ella nació todo lo demás. La llevé a la feria de diseño del MAMM sin saber muy bien qué esperar, y se vendieron las cuatro antes del mediodía. Ahí entendí que no era una idea solo mía.

Discreta en marca, sin necesidad de gritar quién la hizo, pero con carácter suficiente para que alguien la mire dos veces y pregunte de dónde es. Eso nunca lo busqué directamente. Fue lo que pasó cuando empecé, por fin, a resolver lo mío. Hoy ya no necesito explicarla: habla por mí antes de que yo diga una palabra. Sigue siendo la pieza que llevo cuando quiero cargar una sola cosa en la que confío de verdad, al viaje, a la reunión, al día completo. No es la primera de su tipo en el mundo. Es, sí, la primera que fue exactamente para mí. Y resulta que hay muchas mujeres que también la estaban buscando.

Saber artesano. Lujo consentido.
Manuela Restrepo, creadora Lulé Lulé Bags.

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